La Tortuga es la segunda isla más grande de Venezuela después de Margarita —unos 156 km²— y la menos preparada para recibir a nadie. Está a unos 135 kilómetros al norte de Caracas, pertenece a las Dependencias Federales y no tiene carreteras asfaltadas, ni aeropuerto, ni ayuntamiento.
Eso es exactamente su atractivo y su dificultad. Aquí se viene en barco, se trae lo que se necesita y se duerme en tienda o en la oferta mínima que hay. A cambio: playas de arena blanca, agua turquesa, cuevas y prácticamente nadie.

Por qué se llama así
Por las tortugas marinas que llegan cada año a desovar en sus playas. No hay que confundirla con la Isla de la Tortuga de Haití, que es la de los relatos de piratería del siglo XVII.
Historia de una isla vacía
Antes de la llegada europea la frecuentaban pueblos amerindios de la costa venezolana, que aprovechaban su sal, sus peces y sus tortugas. En el siglo XVII los holandeses explotaron las salinas del este de la isla, hasta que fueron expulsados en 1638 por el gobernador de Cumaná, Benito Arias Montano.
Después pasó al archipiélago Colón en 1871 y a las Dependencias Federales en 1938. Su posición y su falta de agua la mantuvieron al margen: es uno de los últimos espacios semivírgenes del Caribe venezolano.
Ha habido intentos de desarrollarla. En 2007 se paralizaron unas obras turísticas por la Asamblea Nacional para proteger el ecosistema; entre 2014 y 2015 el Ministerio de Turismo anunció un plan de desarrollo ecológico junto con La Blanquilla, y la isla se cerró temporalmente para limpiar y demoler construcciones improvisadas. Desde 2018 se permiten visitas al complejo de Playa Caldera, en Punta Delgada, con muelle nuevo.

Qué hay en la isla
- Punta Delgada (Punta del Este). La zona con algo de infraestructura: Playa Caldera, con muelle y complejo ecoturístico, y Playa El Yaque. Recibe oleaje directo.
- Punta Oriental. Playas y panorámica, sin servicios.
- Bahía Carenero. Agua tranquila y arena blanca: la mejor para snorkel y paddle surf.
- Cayo Herradura. El cayo más visitado del conjunto, y el que sale en todas las fotos.
- Faro Colón. En alto, con vista de toda la isla. El sendero hasta él es la caminata clásica y el sitio del atardecer.
- Cueva del Agua. Una cueva con poza de agua dulce dentro, a la que se llega en bote. Junto con la Cueva de la Virgen, son las dos que se visitan.
- Los Tortuguillos. En la costa norte, punto de observación de tortugas marinas en su hábitat.

Qué se hace
Snorkel y buceo sobre los arrecifes, que es la actividad principal. Pesca deportiva, con pez vela, dorado y atún entre las especies de la zona. Exploración de cuevas en bote. Senderismo, sobre todo la subida al Faro Colón. Y acampada, en las zonas designadas: es la forma en que la mayoría pasa la noche.
Qué vive aquí
La isla es casi desértica, con vegetación baja, y su valor está en la costa. Anidan tortuga carey, tortuga verde y caguama. Hay iguanas, peces tropicales y una población de aves considerable: pelícanos, fragatas, gaviotas y playeros. Entre septiembre y abril recibe además aves migratorias, y es la temporada en que más la frecuentan los pescadores.

Cómo llegar
Solo por mar. Se contrata lancha o embarcación desde puertos de la costa central y oriental: La Guaira, Higuerote, Puerto La Cruz o Cumaná. La duración depende del punto de salida, del tipo de barco y del estado del mar.
Dos avisos que la fuente del sitio recogía y conviene mantener: la salida desde Higuerote tiene corrientes fuertes y oleaje considerable, y la disponibilidad de embarcaciones varía, así que hay que contactar con el operador por adelantado. La isla no tiene aeropuerto, solo una pista rudimentaria.
Dónde dormir y qué comer
La oferta es mínima: acampada y lo poco que exista en torno a Playa Caldera. No hay pueblo, ni supermercado, ni servicio médico, y esa es la característica que define el viaje.
La cocina es de mar: pescado a la plancha o frito, ceviche, cazuela de mariscos con camarón, langosta, calamar y mejillón, y guarniciones de plátano frito, ensalada y fruta tropical. Si vas por libre, la comida y el agua potable se llevan desde tierra firme: la isla no tiene fuentes de agua dulce que se puedan usar.

Cómo se cuida
La Tortuga sigue casi intacta porque nadie ha podido construir en ella, no porque haya un plan de manejo consolidado. Eso la hace especialmente vulnerable a un aumento de visitas.
- Todo lo que entra, sale. No hay recogida de residuos de ningún tipo.
- Nada de plástico de un solo uso.
- Las playas de anidación no se pisan de noche ni se iluminan. Es lo que le da nombre a la isla y es lo primero que se pierde.
- No se ancla sobre arrecife ni se recogen conchas ni corales.
- El agua dulce es escasa. Se gestiona como recurso, no como servicio.
La Armada mantiene puestos y vigila las costas; no hay autoridad civil electa en la isla.
Para quién es
Para quien navega, acampa y quiere una isla sin nadie. No es un destino de escapada cómoda ni de primera vez en Venezuela: para eso están Margarita, con toda la infraestructura, o Los Roques, que da el mismo tipo de agua con posadas y vuelo diario.
El mapa completo del país insular, en islas de Venezuela; el resto de la costa, en playas de Venezuela.